LUCAS CAPÍTULO 2

Nacimiento de Jesús, Lc 2:1,7
(Mt. 1:18-25)

2:1-7 Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. 

Nota histórica: El elemento histórico está siempre presente en la narrativa lucana: “se promulgó un edicto de parte de Augusto César”. El término “Augusto” cuyo significado es “venerable y que impone respeto”, era un título concedido a los emperadores romanos que sucedieron precisamente a este emperador de los tiempos del nacimiento de Cristo. Asimismo, es de notarse que Lucas, siendo el autor de este evangelio y del libro de los Hechos, es el    único que usa esta terminología para referirse al emperador romano, en esta cita que nos ocupa y dos veces en el libro de los Hechos: “más como Pablo apeló para que se le reservase para el conocimiento de Augusto, mandé que le custodiasen hasta que le enviara yo a César” (Hch 25: 21), así como en Hechos 25:25: “Pero yo, hallando que ninguna cosa digna de muerte ha hecho, y como él mismo apeló a Augusto, he determinado enviarle a él”.

No cabe duda, el Dios de la Biblia es el Dios de la historia, lo que cobra relevancia en este precioso evangelio cuyo autor tenía una cosmovisión amplia del mundo conocido de su tiempo. La época del nacimiento de Jesús fue el tiempo exacto para la humanidad, el salmista dijo en su momento: “en tus manos están mis tiempos” (Sal 31:5) y en este evangelio Jesús emplearía la misma frase para encomendar su espíritu al creador: “… Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu… (Lc 23:46). Los tiempos de Dios son los tiempos exactos. Aparentemente los reyes y gobernantes de la tierra controlan todo el escenario mundial, pero en este caso, los cinco personajes históricos presentes en el pasaje, cada uno, sin saberlo, fueron artífices de la trama histórica del nacimiento del Señor Jesucristo: Augusto César, Cirenio gobernador de Siria, José, David y María. Desde la vertiente histórica: Augusto César y Cirenio, David por el pacto que hizo Dios con él y José y María como descendientes directos del Rey David.

Nota Sociológica: Los censos modernos son muy importantes para acceder a todo tipo de información, desde las pirámides demográficas hasta las variables económicas. La Organización de las Naciones Unidas (ONU), tiene parámetros generales para el levantamiento de los censos de sus países agremiados. En la época veterotestamentaria el primer censo que registra la biblia es precisamente en el libro de Números: Habló Jehová a Moisés en el desierto de Sinaí, en el tabernáculo de reunión, en el día primero del mes segundo, en el segundo año de su salida de la tierra de Egipto, diciendo: Tomad el censo de toda la congregación de los hijos de Israel por sus familias, por las casas de sus padres, con la cuenta de los nombres, todos los varones por sus cabezas. De veinte años arriba, todos los que pueden salir a la guerra en Israel, los contaréis tú y Aarón por sus ejércitos” (Nm 1:1-2). Se entiende que este censo era para organizar el ejército que Israel necesitaba para las batallas que libraría, sólo los levitas fueron exentos de este censo por ser custodios del tabernáculo del testimonio.                  ————————————————–

En este tema David tiene la idea de levantar un censo y de hecho lo ordena y lo lleva a cabo a pesar del consejo de uno de sus principales generales: Joab, “¿Para qué procura mi señor esto, que será para pecado a Israel? Más la orden del rey pudo más que Joab…” (1 Cr 21:3-4). El escritor del libro de Crónicas identifica quién es el padre de esta idea: “Pero Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a que hiciese censo de Israel”.  Sin duda que la motivación de David fue el orgullo militar y creerse invencible, la historia registra las consecuencias de tal acto: “esto desagradó a Dios…” a través del profeta Gad, Dios le da a escoger a David tres opciones para su juicio, el rey escoge caer en las manos de Dios directamente, porque David tenía la cualidad de conocer a Dios personalmente y sabía que su juicio sería justo y que le daría opciones de perdón, como realmente sucedió.

La llamada ciudad de David, Belén, es el escenario en el cual nacería el redentor de la humanidad: Jesús. El significado de Belén es “casa de pan”, curiosamente Jesús mismo se atribuye el adjetivo de “verdadero pan del cielo y el pan de vida” y concluye: “Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás” (Jn 6:35).

Aunque desde el punto de vista político este censo era para el cobro de impuestos, Dios trasladó este acontecimiento sociopolítico para su propio cumplimiento de la profecía de Miqueas 5:2 “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad”.

Para meditar: En la actualidad la cultura de los pueblos ha cambiado de forma acelerada. Con la creación del estado moderno y sus prácticas democráticas sería impensable que las personas tuvieran que regresar a sus lugares de origen para ser censados, pero en el pasado eso fue lo que realmente sucedió con José y María. Esta incipiente familia decide acatar la orden imperial y sujetarse a realizar este penoso viaje que culmina con el nacimiento del niño Jesús en el lugar menos esperado para el futuro rey: el pesebre de un mesón, y peor aún, un pesebre distante de la casa original de sus padres. Es posible ver aquí cómo Dios mismo había hecho esa reserva para mostrar al mundo una de las características del reinado de Cristo: su humildad.

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Los ángeles y los pastores, Lc 2:8-20

2:8-20 “Había pastores en la región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!

 

 Sucedió que cuando los ángeles su fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado. Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño. Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían. Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho”. 

La presencia de los pastores en aquella región obedecía a un trabajo específico: “velaban y guardaban las vigilias de la noche”. Uno de los trabajos más difíciles por las noches es estar despierto y trabajando a la vez.

Este pasaje habla de un grupo de personas que eran fieles a sus deberes y responsables con la encomienda recibida. ¿Cuál sería la razón por la que este ángel mensajero fue enviado a un sencillo grupo de pastores y no a la élite sacerdotal gobernante? La respuesta se puede leer en la crónica de Mateo 2:1-6, la casta sacerdotal y de los escribas recibieron la noticia del nacimiento del mesías de forma triangulada y de parte de un grupo de académicos con estudios en astronomía, astrología y ciencias naturales, los cuales, por cierto, habían realizado un largo viaje para conocer al autor de la vida.

Se puede pensar que, aunque los sacerdotes y escribas citaron puntualmente al profeta Miqueas, había más convicción en estos extranjeros que estaban seguros que el rey de los judíos ya había nacido: “¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle”. En esta afirmación no se nota ninguna sombra de duda o temor de que haya nacido el mesías, es una declaración contundente.

Asimismo, como los pastores tenían ese oficio tan sencillo, despreciado por el mismo sanedrín, sin duda tenían tiempo suficiente para meditar y, siendo judíos, para hacer oraciones al Dios de los cielos. Esto también producía un corazón reverente y lleno de fe ante las manifestaciones divinas como fue el caso. Definitivamente Dios buscó corazones sencillos y llenos de fe, los cuales encontró en estos pastores para comunicar el más grande mensaje jamás hecho a la humanidad: “… porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor”.  

Muchos profetas del antiguo testamento lo habían proclamado y muchos anhelaban esta manifestación, ahora el tiempo de Dios había llegado y, como suele suceder, las personas más inesperadas fueron escogidas para ser testigos presenciales de este hito en la historia de la humanidad.

Nota devocional: Estos pastores de los campos cercanos a Belén, conceden una enseñanza de fe sencilla, modestia y obediencia a la orden divina. Normalmente cuando las personas son acuciosas y críticas tienen dificultades para mostrar una fe en términos bíblicos, esto no quiere decir que la fe evangélica sea al estilo de una “fuga del mundo” o renunciando a la razón, en las filas del cristianismo han estado grandes pensadores, filósofos y literatos, los cuales han mostrado que sí se puede pensar y al mismo tiempo ser cristiano.    ———————————————————————————

La famosa expresión citada cada año en los días de la navidad muestra el claro deseo de Dios de acercarse a la humanidad: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! Este texto se cita incorrectamente por la mercadotecnia como: “y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad”, pero, ¿cuál buena voluntad puede tener el hombre con naturaleza caída? Como lo cita el profeta Isaías 1:5-6: “¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite”. El Padre celestial sí tiene buena voluntad para con la raza humana y la mostró enviando a Jesucristo para que tomara forma de siervo y se identificara con los hombres de tal manera que cumpliera totalmente los requisitos de redención, “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jer 29:11).

Uno de los temas más difíciles que la cristiandad ha mostrado en este recorrido de veinte siglos es la obediencia. No se trata de una obediencia a ciegas, sin filtros ni análisis, pero es probable que sea difícil obedecer debido a la constante tendencia del hombre a ser rebelde sin pensar en las consecuencias.

Estos pastores nunca habían tenido una experiencia similar, no todos los días se reciben instrucciones directas de un ángel. Pero fueron obedientes, Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado”. El resultado de este sencillo acto de obediencia y el dejar por unas horas sus rebaños para ir a comprobar este anuncio fue precisamente la confirmación del nacimiento del Mesías, tal y como lo habían escuchado del ángel. Porque no sólo se trató de comprobar el mensaje del ángel sino de empezar a anunciar este hecho inédito, lo cual produjo asombro en las personas que lo escuchaban y en la misma María la cual, dice la escritura: “… guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”.

Presentación de Jesús en el templo, Lc 2:21-38 

2:21-24 “Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre JESÚS, el cual le había sido puesto por el ángel antes que fuese concebido. Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor, (como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz será llamado santo al Señor), y para ofrecer conforme a lo que se dice en la ley del Señor: Un par de tórtolas, o dos palominos. 

NOTA DOCTRINAL: ¡Maravilloso nombre! Dios mismo elige el nombre de Jesús – su nombre personal y humano- para ser el redentor del mundo, ya que en su nombre llevaba su destino, pues su significado es “Salvación”. El nombre del Señor Jesucristo es un nombre propio que expresa soberanía, misión y exaltación. En el Nuevo Testamento nunca se aplica al Padre o al Espíritu Santo, pertenece únicamente al Dios Hijo (Ro 1:1-3,7; Flp 2:9-11 y 2 Jn 3). El Señor Jesucristo en cuanto a su naturaleza humana es el único propiamente engendrado del Padre.

Por lo tanto, él es el Hijo del Hombre quien, por ser Dios, es Emmanuel: Dios con nosotros. El honor es igual para el Hijo que para el Padre, puesto que el Padre ha entregado todo el juicio al Hijo, no es solamente deber expreso en los cielos y en la tierra doblar las rodillas ante él, sino también es un gozo indecible en el Espíritu Santo. Se atribuyen al Hijo todos los atributos de la deidad, para darle la honra y gloria contenidos en todos los nombres de la divinidad.

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Existe toda una doctrina sobre el nombre de Jesús. Por ejemplo, algunos usan el nombre de Jesús como fórmula de bautismo, otros como un tipo de receta mágica para la liberación de demonios: “Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo. Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto. Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois? (Hch 19:13-15).

Asimismo, se cuentan veintiún concilios ecuménicos dentro de los cuales se trataron diferentes temas que interesaban a la iglesia y sus jerarcas eclesiásticos, por ejemplo, en el Concilio de Nicea (325 d.C.) se condenó la herejía de los arrianos y se definió que el Verbo es verdadero Hijo de Dios, de la misma substancia del Padre y, por tanto, verdadero Dios.

En consecuencia, los teólogos de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, se dieron a la tarea de investigar, si el Jesús de los evangelios y el Cristo de los credos teológicos y doctrinales eran uno y la misma persona. Por supuesto que los teólogos conservadores consideraban que, el Jesús histórico y el Cristo de la fe eran una misma persona. Contrario a los teólogos liberales que creían que el Jesús histórico era muy diferente al Cristo de la fe. 

2:25-35 “Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor. Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley, él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo: Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, Conforme a tu palabra; Porque han visto mis ojos tu salvación, la cual has preparado en presencia de todos los pueblos; Luz para revelación a los gentiles, Y gloria de tu pueblo Israel. Y José y su madre estaban maravillados de todo lo que se decía de él. Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí, éste está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha (y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones”. 

El hombre justo y piadoso llamado Simeón mencionado en este pasaje, que esperaba la consolación de Israel, se encontraba en el lugar y tiempo preciso de Dios, era un hombre lleno del Espíritu Santo y fue movido por él para estar en el templo cuando llevaron al niño Jesús para presentarle al Señor.

El adjetivo “justo” define a Simeón como un hombre que está en concordancia con los estatutos de Dios y reconciliado con él, además de estar plenamente justificado. El otro adjetivo de “piadoso”, lo caracteriza como un varón devoto, consagrado y temeroso de Dios. Con tales credenciales espirituales este hombre mencionado una sola vez en la biblia, lleva a cabo un acto espiritual sin precedente, al declarar que, lo que tanto anhelaba se estaba cumpliendo delante de sus ojos: Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz,  Conforme a tu palabra;  Porque han visto mis ojos tu salvación,” se entiende que con este acto Simeón está finalizando su ministerio no institucionalizado, asimismo, hace una poderosa declaración profética respecto al ministerio de Jesús: “La cual has preparado en presencia de todos los pueblos; Luz para revelación a los gentiles,  Y gloria de tu pueblo Israel.”  Esta profecía mesiánica incluye no solo al pueblo de Israel, sino a todas las naciones del mundo, lo cual marca un parteaguas en la historia del pueblo de Israel y en el trato de Dios con la raza humana.

2:36-38 Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad, y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones. Esta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén.

Otro personaje importante que intervino en este acto significativo fue una anciana profetisa: ”Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser…”  una viuda de las que Pablo hubiera puesto en la lista, pues era de edad muy avanzada, pero además, cumplía una labor muy especial: proclamaba el mensaje de Dios, era profetisa. También esta mujer fue impelida por el Espíritu Santo para estar en esa cita divina. El hecho de que Lucas mencionara parte de su genealogía, tuvo la intención de marcar la importancia de su linaje.

Nota Litúrgica Existe una práctica común que ha tomado un consenso en la iglesia evangélica y es precisamente la presentación de los infantes. En un acto especial los padres del niño o niña lo traen a la congregación y el ministro oficiante hace una oración donde lo encomienda al Creador para que sea Dios, el que guíe la vida futura del infante y sea guardado de toda acechanza del mal. También, junto a los testigos de este acto espiritual, se intercede por los padres del menor para que Dios les dé gracia y sabiduría, para ser ejemplo a su hijo y que con la ayuda de la palabra de Dios sepan cómo administrar su hogar.    ————————————————————————-

Nota doctrinal: La razón de esta práctica tiene que ver con la convicción teológica y doctrinal de que no existe evidencia bíblica para bautizar infantes, pues este sacramento se concede cuando una persona adulta se arrepiente de sus pecados y solicita voluntariamente ser bautizado en agua por inmersión tal y como fue la práctica de Juan el Bautista y de Jesús mismo: Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén (Mt 28:18-20). El otro texto explícito es el de Marcos 16:15-16: Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.  El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”.

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El regreso a Nazaret, Lc 2:39-40

2:39-40 “Después de haber cumplido con todo lo prescrito en la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él”.

 He aquí la biografía sintética del niño Jesús, doce años se describen en estos dos versículos. La narrativa lucana describe el crecimiento integral de Jesús, su desarrollo fue en todos los ámbitos: físico, intelectual, moral y espiritual, muestra también la naturaleza perfecta de Jesucristo, cien por ciento hombre y cien por ciento Dios, algo inexplicable pero cierto.

El Señor Jesucristo, al tomar forma de siervo, cumplió a cabalidad las leyes de la naturaleza humana que tienen que ver con el desarrollo y crecimiento de los cuerpos humanos. La breve descripción que Lucas hace de la niñez, adolescencia y juventud de Jesús, enseña que el Espíritu Santo que guió a los escritores, no consideró necesario hacer hincapié en esta etapa de la vida del Redentor, el énfasis por supuesto, estaba en el cumplimiento de los tiempos para que Cristo iniciara su ministerio y culminara con su crucifixión, lo que a la postre, daría la redención total a la humanidad.

El niño Jesús en el templo, Lc 2:41-52

2:41-52Iban sus padres todos los años a Jerusalén en la fiesta de la pascua; y cuando tuvo doce años, subieron a Jerusalén conforme a la costumbre de la fiesta. Al regresar ellos, acabada la fiesta, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que lo supiesen José y su madre. Y pensando que estaba entre la compañía, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes y los conocidos; pero como no le hallaron, volvieron a Jerusalén buscándole. Y aconteció que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles. Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas. 

Cuando le vieron, se sorprendieron; y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia. Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? Mas ellos no entendieron las palabras que les habló. Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.

La asistencia a las tres fiestas anuales que la ley judía señalaba como un mandato para asistir, eran sin duda todo un acontecimiento para la familia nuclear y la familia extendida, amigos y vecinos que planeaban su asistencia con anticipación. Esta es la historia de una visita familiar al templo de Jerusalén con motivo de la fiesta de la pascua.

Asimismo, la frontera entre los doce y trece años para los judíos modernos es la entrada a la adolescencia psicológicamente y biológicamente, aunque para los judíos antiguos esta edad era considerada ya como de un adulto. Curiosamente una niña judía de doce años es considerada Bat mizvá y un niño judío es aceptado como Bar mizvá a los doce años. Se aduce que las niñas maduran más rápido que los niños, de ahí la diferencia de aceptación en cada uno de los rangos. La ceremonia Bar mizvá es un ritual maravilloso que convierte a un niño en un hombre. Públicamente repite una serie de oraciones en donde se reconoce heredero de Abraham, Isaac y Jacob, con todas las responsabilidades y privilegios de obligarse a sí mismo a cumplir las ordenanzas judías y a ser cuidadoso en transmitirlas a sus descendientes, para que la fe judía no termine nunca.

Eso quiere decir que Jesús llegó a la fiesta siendo un niño y salió siendo un hombre, consciente de su lugar en la familia como hijo mayor. Esto puede explicar también su comportamiento de adulto

El consenso de los estudiosos señala que no existió descuido de la familia cercana y extendida de Jesús cuando éste se quedó en Jerusalén sin avisar a sus padres. También que no se percibe rebeldía en la respuesta de Jesús cuando éstos le reconvinieron por la angustia pasada por este exabrupto. Era costumbre pues, viajar a este tipo de celebraciones en grandes compañías donde cada integrante de la familia escogía caminar libremente, en este ínterin es cuando sucede la desaparición momentánea de Jesús.

Realmente la nota importante de todo esto es la entrevista de preguntas y respuestas que Jesús tuvo con los Doctores de la ley, ésta era la manera de enseñar en ese tiempo, al estilo de la famosa mayéutica practicada por los filósofos griegos (método de preguntas y respuestas) y que posteriormente Jesucristo usara con frecuencia para enseñar a sus discípulos. ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?  Esta respuesta del joven Jesús muestra claramente que él ya entendía el propósito por el cual estaba en esta tierra, contrario a sus padres terrenales que simplemente “no entendieron las palabras que les habló”.

Para meditar La culminación de este pasaje describiendo la sujeción de Jesús a sus padres, es una clara enseñanza de obediencia para las juventudes modernas tan proclives a la emancipación temprana: Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos”.  Esta es la clave para una vida plena y un desarrollo integral, que un joven sea sabio y físicamente sano, así como tener la bonhomía suficiente para estar en buena relación con la gente, es realmente un don de Dios, Jesucristo tuvo todo esto y aún más, la unción de Dios sobre su vida.